Hace dos días me abrí una cuenta en twitter. El éxito está siendo arrollador. Tengo más de cincuenta seguidores declarados entre los que se encuentran escritores célebres, cineastas célebres y gentes anónimas. Hay quien sostiene que twitter es el futuro pero a mí me recuerda a los antiguos telegramas en los que había que medir el número de palabras porque te cobraban por cada una de ellas. Soy un romántico, el futuro me devuelve al pasado, a tiempos pretéritos, a tiempos de felicidad.